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IGLESIAS Los franciscanos fueron
los fundadores de la Iglesia en nuestro país, sucesivamente fueron llegando los
dominicos, los agustinos, los jesuitas, los carmelitas, los mercedarios, los
hipòlitos, juaninos, antoninos, filipenses, etc. En la época de la Conquista,
una de las tendencias culturales era el Humanismo Español, que en la Nueva
España estaba representado por los misioneros, y estaba inspirado en el
propósito de volver a un cristianismo práctico que admitiera todos los avances
de la cultura humanista y racionalista, coordinando la tradición y el progreso,
trataba de afirmar, en la unidad de una evolución progresiva, la libertad de la
conciencia humana y la santidad de la tradición divina.
Heroica y digna de elogio y gratitud fue la tarea realizada
por estos frailes y clérigos del siglo XVI que fundaron escuelas, escribieron
libros, enseñaron oficios, etc.
Con el avance del protestantismo, el antiguo orden cristiano
romano (que, en cierto sentido, había incentivado el advenimiento del mundo
renacentista) estaba siendo suplantado por nuevas visiones de mundo y nuevas
actitudes ante lo Sagrado. La Iglesia sintió la necesidad de renovarse para no
perder los fieles y vio en la promoción de una nueva estética la oportunidad de
identificarse con este nuevo mundo. Las formas del barroco fueron promovidas por
la institución en todo el mundo (especialmente en las colonias recién
descubiertas), haciéndolo el estilo católico, por excelencia.
La arquitectura barroca se desarrolla desde el principio del
siglo XVII hasta dos tercios del siglo XVIII. Se manifiesta en casi todos los
países europeos y en lo que eran por aquel entonces los territorios de España y
Portugal en América, hoy países independientes.
En América, tras la conquista española, el lenguaje del
barroco se desarrolló en forma importante enriqueciéndose con la mano de obra y
los conceptos propios de la arquitectura y arte precolombinos, como el uso
extensivo de colores brillantes, destacándose en forma especial el barroco
mexicano.
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